La mirada del cuidado

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Conversaciones sobre atención holística, acompañamiento y dignidad en la atención.


En nuestro primer encuentro dedicado a reflexionar sobre la humanización de la atención, tuvimos la oportunidad de conversar con José Carlos Bermejo, un referente en la mirada holística del cuidado y Presidente de la Fundación.

A continuación, exploramos sus reflexiones a través de seis preguntas clave sobre la práctica del cuidado y lo que significa realmente humanizar la atención.

P: En su experiencia, ¿qué gesto o actitud define mejor lo que significa humanizar el cuidado?

R: Humanizar es promover el respeto de la dignidad de toda persona, particularmente en la fragilidad y vulnerabilidad del cuidado. Se traduce en atención digna, que dignifica, que ennoblece y se hace entrañable y competente. La actitud más alineada con la humanización es la genuina compasión, la empatía ética que se operativiza en la satisfacción de las necesidades de las personas a las que cuidamos en todas sus dimensiones: física, cognitiva, emocional, relacional, valórica y espiritual. 

P: ¿Qué ha aprendido de las personas enfermas o mayores que haya cambiado su forma de entender el cuidado?

R: La lección de la humildad. Cuidar también se conjuga en reflexivo: cuidarse, y en pasivo: dejarse cuidar. La mirada desde la horizontalidad de la cama o de la silla de ruedas nos coloca en una cátedra de humanidad, en una cátedra de reconocimiento de nuestra indigencia, de nuestra vulnerabilidad que nos define. Para vivir, necesitamos de los cuidados de los demás, de los cuidados amorosos de los demás. 

P: Cuando hablamos de atención integral o holística, ¿qué implica realmente en el día a día?

R: La mirada global al ser humano comporta la consideración de su multidimensionalidad, pero también significa mirarnos a nosotros como un todo, formado de las mismas dimensiones que aquellos a quienes cuidamos. Asimismo, el concepto de holismo debe incluir la mirada global al sistema, que ha de coordinarse en todos sus escenarios en los que presta cuidados. Y no hay holismo sano si no es universal, si no miramos al mundo entero. El desafío de este concepto es muy comprometido. En la onda corta del cuidado, al menos significa atender a su persona en lo biológico, lo psicologico (mental, emocional), lo social (relacional), lo espiritual (valores y trascendencia, sentido y religación). 

P: ¿Cuál cree que es el gran reto hoy en la humanización de la salud?

R: Para mí hay tres niveles de retos. Está el nivel micro, o de proximidad, donde nos jugamos la humanización en el buen trato, en la competencia profesional y en la atención digna. En el nivel meso el desafío es la coordinación de programas y servicios, la accesibilidad ágil a los recursos, la gestión transparente y con criterios de calidad. En el nivel macro está en juego la mirada política y universal, en la que las desigualdades y la falta de recursos clama al cielo, como clama también la generación de enfermedad, discapacidad y muerte por causas de la violencia.

P: ¿Qué no deberíamos olvidar nunca cuando cuidamos a una persona?

R: Que lo primero es no hacer daño. Es la regla de plata de la ética. La de oro es: trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti. Pero la de platino, para mí, es: trata a los demás como quieran ellos ser tratados, de tal manera que ese modo pudiera proponerse como ley universal. 

P:  En un contexto cada vez más tecnológico con la irrupción de la IA, ¿dónde cree que está el límite entre innovación y humanidad en el cuidado?

R: La IA aporta cosas buenas y nuevas al mundo de los cuidados. El límite es el respeto de la dignidad de toda persona, pero se concreta en otros criterios éticos, como la imputabilidad de la responsabilidad de la toma de decisiones, el uso accesible igualitario (sin brecha digital), la personalización y valoración de la presencia humana, carnal, próxima entrañable, el uso para generar un bien que sea el fruto de la deliberación, no de la apariencia e inmediatez. «Más corazón en las manos», decía San Camilo, pero también hace falta buen corazón en el uso de todo recurso tecnológico.

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