Compartiendo vivencias

Testimonios de la lucha contra el coronavirus en nuestras residencias
23 julio, 2020
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Compartiendo vivencias

EXPERIENCIA Nº1

P. Pablo Gonzalo, Pasionista y miembro del patronato de la Fundación San Camilo.

“Contar la experiencia del coronavirus, a partir de lo que supone vivir en una casa dedicada a Enfermería Provincial, llena de religiosos ciertamente mayores y por lo tanto potencialmente en el grupo de mayor riesgo, ha suscitado diversos sentimientos, algunos de los cuales han resultado contradictorios.

¿Quién esperaba una pandemia?, puede que a veces se nos anunciase algo parecido en los medios, o que alguna película quisiera tratar el tema como si fuera ciencia ficción, pero lo cierto que que la hemos tenido frente a nosotros, de hecho, la seguimos teniendo muy presente y sería muy bueno poner en práctica todo lo aprendido durante el tiempo vivido de mayor incertidumbre y dificultad.

Han sido meses de dudas, de miedo ante las noticias, de falta de medios, que nos hicieron al comienzo no saber tipificar lo que teníamos ya entre nosotros, igual, pensamos que no era ni tan grave, ni tan difícil de combatir, pero lo cierto es que  toda la sociedad ha tenido que experimentar lo que significa confianza y empeño pese a la tremenda dificultad por la que estamos pasando, y nosotros, religiosos y religiosas también.

Hemos vivido con dolor el efecto mortífero del virus, cuando hemos sabido de familia, amigos o hermanos de diversas comunidades religiosas de cualquier congregación, que al final la enfermedad se había cobrado algunas vidas de aquellos y aquellas más débiles y vulnerables, hemos sentido no poder visitarnos, estar con ellos, saber más directamente del resto de nuestra gente, y desde luego ha sido muy complejo no poder despedir los últimos momentos de nuestros seres queridos, de nuestros hermanos y hermanas, tanto en el momento del tránsito, como después, en el necesario duelo que recuerda y hace  memoria para ponerlos en la manos definitivas de Dios.

Pero lo cierto es que también ha habido Pascua: cuando hemos reaccionado bien, hemos aprendido a valorar la vida del otro, a ser más comunidad, dado que es un ente vivo y no solo sustanciado en formas, normas o decretos, también hemos sabido repartir tareas y confiar más en el otro, esperado que el confinamiento protegiese nuestra vida y la de la comunidad, nos hemos involucrado en una sociedad que aplaudía los gestos de solidaridad, y en la medida de nuestras fuerzas, hemos seguido siendo solidarios, y muy importante; hemos mantenido la esperanza REZANDO, muchas personas, ausentes de nuestros templos y centros de oración cerrados, han confiado en nosotros para que la plegaria fuera constante en favor de todos y unida a la de todos, y eso si lo hemos hecho y bien.

¿Qué queda por hacer?, permitirme decirlo así, “no dormirse en los laureles” y seguir combatiendo, con atención, con higiene, con protección, con mascarillas, con orden y concierto, con solidaridad y obediencia de la buena, seguir utilizando el corazón y proteger a todos, pues esto es lo que espera Dios de nosotros, dado que sirve para dar vida. 

Esta es mi experiencia en “los tiempos de la pandemia de coronavirus” que cuando más toca ser para los demás, menos debes de pensar en ti mismo, y en esto la vida religiosa debería de ser un ejemplo, esperemos que todo lo vivido nos enseñe a vivir y proteger la vida, el don sagrado que Dios nos otorga para albergar un alma, la de cada uno, que es también comunitaria, la de su Iglesia, la del mundo… lugar de todos, lugar de Dios.”

EXPERIENCIA Nº2

COMPARTIENDO VIVENCIAS:

Hna. Antonia López, Adoratriz y miembro del patronato de la Fundación San Camilo

“En este espacio que se me ofrece para compartir como he vivido durante este tiempo de Pandemia podría sintetizar mi experiencia a través de tres palabras : Incertidumbre , Confianza y Comunión 

Incertidumbre ante una situación totalmente nueva, desconocida,  un virus muy  contagioso  y con gran capacidad letal, que afectaba a la población en general, siendo el grupo de mayor riesgo las personas mayores y con patologías previas , entre ellas  se encontraban las 7 enfermerías y comunidades de hermanas mayores que tenemos en  distintas ciudades de España en las que la Fundación San Camilo presta sus servicios de atención sociosanitaria ; incertidumbre  en tantos momentos ante la falta de medios y de material ,ante el aumento de contagios e ingresos hospitalarios en una de las comunidades, incertidumbre y profundo dolor,  sobre todo, ante  el fallecimiento y perdida de 5 hermanas en la comunidad de Ávila en el intervalo de 15 días .  

Confianza  en todo momento,  en la profesionalidad, implicación, compromiso y buen hacer de todo el personal socio sanitario en primera línea de atención: enfermeras, gerocultoras, personal de limpieza, veladoras etc., y de todo el  equipo directivo de la Fundación, gestionando los recursos humanos, informando sobre pautas y medidas a seguir, consiguiendo materiales y medios; confianza en la  colaboración y  responsabilidad de las hermanas para seguir las pautas y recomendaciones sanitarias, en la capacidad de cuidar unas de otras; pero sobre todo, confianza  profunda en Dios , que  en medio de lo que vivimos y de todo cuanto acontece Él está presente y se nos revela, Él cuida, sostiene, protege y acompaña nuestra vida. 

Comunión en la vulnerabilidad compartida, especialmente en estos momentos; comunión con cada una de las hermanas y comunidades, compartiendo la alegría cuando me decían “todas estamos bien”, preocupación y dolor ante los contagios y pérdida de hermanas en la comunidad donde el virus entró; comunión con el resto de centros y enfermerías de esta gran familia y proyecto intercongregacional, cuando Emilio Villar, desde la Dirección general de la Fundación,  nos enviaba semanalmente  la evolución de la situación en todos los centros; comunión con el dolor y sufrimiento del mundo pero también  con tanta de solidaridad y humanidad  compartida en medio de esta pandemia. 

Durante este tiempo hemos aprendido mucho, pero no todo, el virus sigue estando presente … sigamos  aprendiendo  y colaborando responsablemente, ¡sigamos cuidándonos mutuamente!”

EXPERIENCIA Nº3

COMPARTIENDO VIVENCIAS: Adoratrices de Zaragoza.

“Cuando empezaron a llegar las noticias de China, más tarde de Italia… una hermana nuestra de la comunidad de Bérgamo ingresada, todo lo veíamos lejos, nos impresionaba, pero no teníamos ni la menor idea de que este virus lo teníamos a la puerta en España y entró de lleno, ha llegado como un fenómeno universal, se ha metido en todos los rincones. 

Rápido vamos recibiendo comunicados por parte de la Congregación, La Fundación San Camilo, CONFER, el Arzobispado con las normas para esta epidemia que se va extendiendo. En el telediario de la noche habla directamente el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y decreta  estado de ALARMA en toda España y va enumerando datos de las distintas ciudades y las normas que tenemos que seguir todos los ciudadanos. Quién iba a pensar que se iba a prolongar tanto esta situación! 

A partir de este momento, todos estos acontecimientos  hacen cambiar nuestras vidas, ya nada es igual, nos hace conscientes de la fragilidad humana, el virus que estamos viviendo nos ofrece una oportunidad, una posibilidad de salir fortalecidas, está ayudando a la reflexión personal, comunitaria, a unirnos a todos los hombres nuestros hermanos, a los que más están sufriendo. 

Nos unimos al barrio en los aplausos, en este gesto va   un mensaje lleno de apoyo a los afectados por el coronavirus: los que han perdido a sus seres queridos, de gratitud a quienes se sacrifican, los sanitarios, son un ejemplo inolvidable, a los que nunca se podrá agradecer bastante lo que están haciendo, son un ejemplo de responsabilidad, de sentido del deber, de entrega y esfuerzo, de solidaridad, especialmente con los más vulnerables para que nadie pueda sentirse solo o desamparado. 

Toda esta situación que estamos viviendo nos hace sentir la impotencia y palpamos la realidad, nos lleva a reforzar la oración, a sentirnos más cuerpo eclesial, congregaciones y con todos los hombres.” El mundo es para mí un Sagrario decía nuestra Fundadora.

Nos ha llevado a prescindir de la Eucaristía diaria, esto ha provocado momentos de sufrimiento que poco a poco se han ido encauzando y centrando la atención en lo “esencial” Ahora vivimos la Eucaristía desde otra dimensión, nos unimos al pueblo de Dios desde TV 13. Podemos seguir recibiendo al Señor y esto en estos momentos es un privilegio que nos lleva a recordar a  Sta. María Micaela, en ella tenemos un ejemplo de radicalidad y entrega, Micaela dio la vida en medio del cólera que azotaba Valencia.

Esta situación se nos hace larga y dura, pero no tenemos más que motivos para dar gracias a Dios, estamos arropadas por la Congregación, muy bien atendidas por el equipo de la Fundación San Camilo: enfermera, gerocultoras, cocina, limpieza, los responsables están pendientes desde Madrid, desde Zaragoza la coordinadora y además con un seguimiento desde Sanidad.

.Anima el pensar que, como a los apóstoles, esta tormenta (Covid-19) nos coge por sorpresa, desprevenidos, tenemos miedo, pero el Señor Resucitado está y como a ellos nos dice:” Soy yo, no temáis, estoy con vosotros.” Por eso, vivimos todo este confinamiento desde la ESPERANZA.”

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